Cómo crear una contraseña segura

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Normalmente el método más extendido para conseguir acceder a la información personal que se almacena en los ordenadores y/o servicios en línea es mediante contraseñas. Es decir, solicitar una información secreta – que solo debería conocer el propietario de la cuenta – para controlar el acceso hacia algún recurso.

Ello implica que si un usuario malintencionado consigue apoderarse de dicha información podría desde acceder a información personal violando la privacidad hasta tener, por ejemplo, acceso a servicios financieros, llegando incluso a efectuar transacciones en línea. Por ese motivo, es fundamental invertir un poco de nuestro tiempo y esfuerzos adicionales en generar una contraseña segura.

Como RECOMENDACIONES a la hora de diseñar nuestras contraseñas:

  • Su longitud no debe ser inferior a ocho caracteres, ya que a mayor longitud más dificultades exigirá su reproducción y mayor seguridad ofrecerá.
  • Su composición debe recoger una mezcla de caracteres alfabéticos: combinando mayúsculas y minúsculas, dígitos e incluso caracteres especiales.
  • Se deben cambiar las contraseñas regularmente. (Conviene recordar además que en determinados supuestos la normativa en materia de protección de datos, exige ese cambio de contraseñas de forma periódica)
Como CONTRAINDICACIONES a la hora de crear nuestras contraseñas, debemos tener en cuenta que:
  • La contraseña no debe contener información personal que sea fácil de averiguar: cumpleaños, nombre, fechas importantes… Tampoco el clásico 123456 u otra sucesión de números o datos.
  • No debemos emplear la misma contraseña para todas las cuentas creadas para acceder a servicios en línea.
  • No se deben almacenar las contraseñas en un lugar público y al alcance de los demás.
  • No debemos tampoco compartir las contraseñas en Internet, por correo electrónico ni por teléfono.

Desconfiad de cualquier mensaje de correo electrónico en el que os soliciten la contraseña o indiquen que se ha de visitar un sitio Web para comprobarla. Casi con total seguridad se trata de un fraude. Las entidades bancarias no se cansan de repetir en sus comunicaciones que JAMÁS nos pedirán facilitar nuestras contraseñas por correo electrónico.

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